Con frecuencia, cuando desde espacios de resistencia crítica como la pupila asombrada señalamos los estragos del pedagogismo contemporáneo, la respuesta del establishment educativo es la descalificación semántica. Se nos acusa de utilizar un término vacío, un mero insulto reaccionario inventado en Francia por intelectuales nostálgicos para atacar cualquier asomo de "innovación". Tratan de despachar la crítica reduciendo la palabra a un simple exabrupto conservador. Pero el pedagogismo está muy lejos de ser un insulto; posee una consistencia ontológica y sociológica abrumadora. Para comprender su verdadera naturaleza, debemos abandonar el debate superficial sobre las buenas intenciones metodológicas y analizarlo a través de la lente de Michel Foucault. El pedagogismo no es una simple moda didáctica: es, en el sentido más estricto y riguroso del término, un dispositivo . Foucault definió el dispositivo como una red profundamente heterogénea que engloba discursos, instituci...
Elogio de la Mediación. Entre el Saber y el Sujeto