A través de la pupila asombrada , hemos defendido sin ambages la naturaleza abstracta y formal de las matemáticas, combatiendo el secuestro empírico al que el pedagogismo y el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) someten a la disciplina. Sin embargo, esta defensa férrea del rigor no debe confundirse con una incomprensión del desarrollo evolutivo del niño. Todo viaje hacia la cumbre de la abstracción comienza, ineludiblemente, con los pies en la tierra. El problema de la didáctica contemporánea no es que utilice materiales manipulativos en las etapas iniciales; el error catastrófico es que pretende infantilizar al alumno eternamente, negándose a soltarle la mano para que emprenda el vuelo hacia la formalización. Es hora de trazar el mapa evolutivo del aprendizaje matemático: un camino que nace en el tacto y debe culminar, por derecho propio, en la capacidad de exprimir ese excelente y denostado recurso que es la clase magistral. El punto de partida: La matemática encarnada...
Elogio de la Mediación. Entre el Saber y el Sujeto